Bogotá.- La noche del 24 de octubre de 2026, un joven de 19 años murió tras ser atacado con armas cortopunzantes y un machete dentro de un local comercial del barrio Alcaparros, en la localidad de Suba, Bogotá. La víctima, identificada como Elver Santiago Méndez Castro, de 19 años, fue agredida por dos hombres que irrumpieron en el establecimiento sobre las 11:35 de la noche.

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El crimen habría quedado registrado por las cámaras de seguridad del sector, según aseguraron familiares de la víctima. Laura Rodríguez Castro, hermana de Elver, explicó que el ataque fue la consecuencia de una discusión previa en un bar, donde varios hombres insultaron a su madre y Elver intervino para pedir que cesaran las ofensas.

De acuerdo con el relato de Laura, la madre salió de casa para ver un partido de fútbol y compartir unas bebidas en una tienda cercana. Allí, dos mujeres y dos hombres le hicieron comentarios ofensivos después de que ella preguntó sobre la música del establecimiento. Ante la hostilidad, la mujer se comunicó con sus hijos y minutos después Elver Santiago llegó al lugar.

Laura relató que su hermano pidió con respeto que detuvieran los insultos, pero la petición aumentó la tensión entre los asistentes, quienes habrían continuado con expresiones hostiles contra la familia. Más tarde, la madre decidió regresar a su vivienda porque estaba cansada tras su jornada laboral, por lo que Elver le pidió a su hermano Felipe que la acompañara, mientras él permaneció en el sector con el esposo de ella, en la parte externa de otro comercio.

Los presuntos atacantes recorrieron varios negocios preguntando por el paradero de Méndez Castro. Minutos después, llegaron al lugar donde él compartía con su padrastro e ingresaron con un machete y armas cortopunzantes. Durante la agresión, según Laura Rodríguez, un vigilante de un parqueadero cercano habría intentado auxiliar al joven.

Tras el ataque, uniformados trasladaron a Méndez Castro en una patrulla a una clínica, pero murió pocos minutos después por la gravedad de las heridas. La hermana señaló que su madre y su esposo pudieron haber quedado expuestos al ataque si hubieran permanecido en el establecimiento: “Quien pagó los platos rotos de todo el problema fue mi hermano por pretender hacer respetar a mi mami”.

Los familiares dicen que no conocían a las personas señaladas, pese a que llevan varios años viviendo en el barrio. La denunciante aseguró que después del homicidio, otros vecinos del sector les compartieron datos que permitieron ubicar fotografías y perfiles en redes sociales de quienes, según ellos, habrían participado en los hechos.

Las autoridades revisan las grabaciones de seguridad y recopilan elementos materiales probatorios para esclarecer el homicidio y definir eventuales capturas.