Mariana Echeverría, durante su participación en las giras de Guerra de chistes, fue contratada en al menos tres ocasiones para animar fiestas privadas de presuntos miembros del crimen organizado. La conductora lo reveló en una entrevista con Gustavo Adolfo Infante para El minuto que cambió mi destino, donde explicó que en aquel entonces desconocía la identidad de los asistentes y su vínculo con actividades ilícitas.
Los traslados a esos eventos se realizaban bajo estrictas medidas de discreción. Echeverría y sus compañeros eran llevados a lugares cuya ubicación no conocían y, en algunos casos, con los ojos cubiertos para evitar que supieran hacia dónde se dirigían. “Nos tocaban giras muy pesadas de gente, pues sí, de narcos, que nos contrataban para ir a sus eventos privados”, recordó.
Al concluir las presentaciones, los organizadores les entregaban un portafolio con dinero como pago. En otra entrevista con Yordi Rosado, Echeverría había contado que una de esas ocasiones inició en un hotel, desde donde fue trasladada en una camioneta blindada hacia un lugar que no pudo identificar.
La comediante reconoció que esas experiencias le generaban temor, especialmente por la presencia de personas armadas y el consumo excesivo de alcohol. En esas situaciones, sus compañeros Lalo Manzano y El Borrego Nava procuraban protegerla para evitar acercamientos incómodos.
Cuando Infante le preguntó si alguna vez había reconocido posteriormente a alguno de los hombres para quienes se presentó, Echeverría inicialmente respondió que no, pero luego recordó una ocasión en la que identificó a un asistente al verlo en medios de comunicación. “Yo dije: ‘Ah, chinga, yo lo vi’, de repente en las noticias y dices: ‘Ah, canijo’”, relató.
El testimonio de Echeverría se suma a los de otros comediantes mexicanos que han contado experiencias similares. Brincos Dieras, por ejemplo, realizó presentaciones semanales para un mismo grupo durante aproximadamente un año. Adrián Uribe recordó que fue llevado con engaños a una hacienda con personas armadas, lo que lo obligó a modificar su rutina. Jorge Falcón también habló de una presentación para un narcotraficante a la que acudió sin conocer la naturaleza del evento.
Estos relatos evidencian las circunstancias en las que algunos artistas son contratados para amenizar fiestas privadas sin saber de antemano quiénes son los asistentes o el origen de los recursos con los que se les paga.