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Llenos los puentes internacionales

El que menos tiempos de espera registra es el Santa Fe

Dámaris Arellanes
Dámaris Arellanes

2 de mayo de 2022, 06:41

Ciudad Juárez.- Durante esta mañana los tiempos de espera en los cruces internacionales superaron la hora en los tres principales puentes se registró alta afluencia.

Con filas que llegaban hasta más allá del Centro de Salud Todos Somos Mexicanos, el puente Santa Fe registró más de una hora para cruzar hacia El Paso, Texas, mientras que por el cruce peatonal la espera se registra en 40 minutos.

En el caso del puente Libre la fila de vehículos se extendió hasta la avenida Hermanos Escobar, por lo que el tiempo de espera superó los 60 minutos.

Mientras tanto la fila por el lado de Pérez Serna se registró hasta el bulevar Juan Pablo II con miras a ir aumentando.

Finalmente el cruce por Zaragoza registró también filas de hasta más de una hora para cruzar.


Invitan a demostración gratuita de poda en El Paso

Cortesía
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Redacción
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15 de February del 2026, 08:08

El Paso.- Con la llegada de la primavera a la vuelta de la esquina, El Paso Municipal Rose Garden abre sus puertas para una jornada educativa y práctica dedicada al cuidado de una de las flores más emblemáticas de la región. Los Master Gardeners de El Paso encabezarán una demostración de poda de rosas abierta a todo el público.

El evento tiene como objetivo principal enseñar a la comunidad las técnicas adecuadas para fortalecer los rosales, eliminar ramas dañadas y garantizar una floración espectacular durante la próxima temporada. La poda correcta al finalizar el invierno es crucial en el clima desértico para mantener la salud y el vigor de estas plantas.

Detalles del evento:

  • Fecha: sábado 21 de febrero.
  • Horario: 11:00 de la mañana a 2:00 de la tarde.
  • Ubicación: 1702 N. Copia St.
  • Costo: gratis.

Esta actividad es una oportunidad única para que tanto jardineros novatos como expertos interactúen con especialistas certificados, resuelvan dudas específicas y disfruten del entorno del jardín municipal. Se recomienda a los asistentes acudir listos para aprender y participar activamente en esta sesión práctica.

 

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México recibió 10.13 millones de visitantes en diciembre de 2025

Cortesía
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Redacción
Redacción

15 de February del 2026, 08:08

Ciudad de México.- La Secretaría de Turismo (Sectur) dio a conocer que, tan solo en diciembre de 2025, México recibió 10.13 millones de visitantes, lo que representó un incremento de 12.3 por ciento respecto al mismo mes de 2024.

Se destacó que los resultados alcanzados al cierre de 2025 permiten proyectar un 2026 aún más sólido, en el marco del año mundialista, en el que México tendrá una proyección internacional sin precedentes.

De acuerdo con información de las Encuestas de Viajeros Internacionales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en el último mes de 2025 se registró la llegada de 5.22 millones de turistas, 9 por ciento más, comparado con el mismo periodo del año anterior.

Asimismo, se informó que en diciembre de 2025, el ingreso de divisas por visitantes internacionales alcanzó 3 mil 772 millones de dólares, lo que representó un incremento de 1.9 por ciento respecto al año anterior.

La Sectur destacó que el buen desempeño del sector es resultado del esfuerzo conjunto de toda la cadena turística, integrada por artesanas y artesanos, guías de turistas, hoteleras y hoteleros, prestadoras y prestadores de servicios, cocineras tradicionales, transportistas, agentes de viajes, comunidades locales, así como del compromiso del sector empresarial.


Reseña: 'Cumbres Borrascosas' de Emerald Fennell es audaz, pero superficial

Associated Press
Associated Press
Associated Press

15 de February del 2026, 08:08

Nueva York.– No sorprende que la cineasta Emerald Fennell, que siente un interés particular por impactar y provocar a su público, se sintiera atraída por "Wuthering Heights" ("Cumbres borrascosas"), de Emily Brontë. Es una novela que ha desconcertado a la crítica desde el principio, y ya en 1848 hubo quien la denunció por su “depravación vulgar y horrores antinaturales”. Casi 179 años después de su publicación, "Wuthering Heights" quizá haya sido reevaluada como un clásico, pero sigue acechando con esa “salvaje y malvada descarriada” Catherine Earnshaw y su relación tumultuosa con Heathcliff, el de la “ferocidad semicivilizada”.

No se trata solo de los adolescentes con un amor imposible, a su alrededor giran cuestiones de clase, raza, propiedad, educación, herencia, deseo, venganza, trauma y el clima miserable de los páramos de Yorkshire.

Las adaptaciones se han tomado diversas licencias con la historia de Brontë, recortando personajes y puntos de la trama en intentos vanos por condensar y domesticar su salvajismo y su obstinada amoralidad. Un póster de la película de 1920 tenía el eslogan “La tremenda historia de odio de Emily Brontë”. Más de un siglo después, se vende como una gran historia de amor, pero ya saben, con un guiño. Esto es amor (si es que se le quiere llamar así) del tipo tortuoso, tóxico y obsesivo.

En un noble intento por hacer algo distinto, Fennell decidió hacer una película que capturara cómo la hizo sentir “Wuthering Heights” la primera vez que la leyó, a los 14 años. Es un experimento embriagador: una interpretación desafiante y abiertamente antiacadémica que permite que Catherine (Margot Robbie) y Heathcliff (Jacob Elordi) por fin hagan algo con todo ese deseo reprimido. Esas comillas en el título prometen que esto no es, en absoluto, el libro de Brontë.

Fennell reduce su historia a un relato más simplista sobre el odio y sus ondas contaminantes. La película comienza con un ahorcamiento que deja a la joven Cathy (Charlotte Mellington) francamente extasiada, pero quizá solo sea producto de su entorno: su padre (Martin Clunes) es un borracho abusivo y sin afecto, y su hogar es destartalado, frío y se deteriora bajo deudas crecientes y condiciones duras. Sus únicos compañeros son, en esencia, empleados: una criada, Nelly (Vy Nguyen de niña y Hong Chau de adulta), y Heathcliff (Owen Cooper), a quien ella reclama como su mascota. Aquí no hay miembros de los Hindley ni de los Hareton.

La miserable forma de vida de los Earnshaw contrasta de manera tajante con la de sus vecinos más felices y amables, los Linton, que habitan la pulcramente cuidada Thrushcross Grange. Su casa está a distancia a pie de Wuthering Heights (las Cumbres Borrascosas) y, sin embargo, en un valle resguardado, parece estar a mundos de distancia. Como en el libro, Cathy decide negar a su corazón la promesa de una vida cómoda con Edgar Linton. Heathcliff oye a Cathy decir que casarse con él la degradaría, y desaparece durante años, solo para reaparecer rico y con la venganza —y un poco de bondage ligero— en la cabeza. Cuando vuelven a encontrarse, su dinámica se siente como “Wuthering Heights” pasada por el filtro de “Cruel Intentions” ("Juegos sexuales").

En estos tiempos de privación sexual en el cine, si lo que buscan es un poco de fetichismo de corsés, juegos de poder y el magnetismo ardiente de dos australianos genéticamente bendecidos, “Wuthering Heights” podría satisfacer ese antojo de pantalla grande. Hay innumerables placeres en la audaz y absurda pompa y en las maquinaciones diabólicas. El sentido del ritmo cómico de Alison Oliver como la ingenua y asustadiza Isabella Linton es un deleite particular. Con el público adecuado, podría ser una noche divertida en el cine.

Sin embargo, pese a todos los grandes golpes de efecto, “Wuthering Heights” de Fennell termina siendo algo extrañamente superficial y tosco: fan fiction estridente y estilizada, con el alcance y el presupuesto de una épica hollywoodense a la antigua.

Como Heathcliff, Elordi es sin duda taciturno, eficazmente apasionado y sorprendentemente respetuoso del consentimiento, aunque cuesta aceptar la idea de que pudiera levantar a una mujer adulta tirando del cordón del corsé, por tentadora que sea esa posibilidad. Pero para un personaje famoso por su rabia, hay poco de esa ferocidad primitiva que él mostró tan bien, entre todas esas prótesis, en “Frankenstein”. Como actor, resultó más inquietantemente tóxico como Elvis en "Priscilla" de Sofia Coppola,

Este Heathcliff está, en su mayor parte, para añorar, proteger y castigar a Cathy. Fennell elimina por completo el componente racial de la otredad de Heathcliff al elegir a Shazad Latif como Edgar Linton. En cambio, Heathcliff es solo un huérfano de Liverpool con resentimiento a cuestas.

Robbie interpreta su papel como una especie de Scarlett O’Hara gótica: egoísta, vanidosa, rencorosa y aburrida. Sus momentos más interesantes son aquellos en los que se ve desconcertada por impulsos que no termina de comprender. Es lo único que parece no poder controlar ni manipular.

También hay una artificialidad deliberada en la película, especialmente en la Grange. La diseñadora de vestuario Jacqueline Durran no se ató a ningún periodo específico y recurrió a todo tipo de inspiraciones para crear los looks, incluidos melodramas de plató de los años 50. El diseño de producción también es un poco absurdo: el dormitorio de Catherine ha sido pintado para que combine con el color de su piel (lunares y venas incluidos). No es algo desagradable de mirar, pero como apoyo narrativo, las elecciones surrealistas y de pop art a menudo distraen más de lo que aportan. ¿Es algo bueno que el público se pregunte por qué Catherine lleva un vestido de celofán en su noche de bodas? ¿Si esa falda roja es de látex? ¿O por qué hay tantas manos blancas adornando la chimenea?

Una inclinación por la provocación puso a Fennell en el mapa con “Promising Young Woman” ("Hermosa Venganza"), un relato de venganza coloridamente subversivo. Puede que “Saltburn” haya perdido el rumbo entre tanto desenfreno jubiloso, pero por lo general hay al menos una justificación, aunque sea laxa, para todo lo que ella decide mostrar, incluso un trepador social que sorbe de una bañera.

A su manera, desordenada, pero culta, explora la capacidad humana para la vulgaridad y, a su vez, empuja al público masivo al borde, hacia una zona de entretenimiento y vergüenza a veces tentadora, a veces agotadora. Uno podría sospechar que “complacer al público” sería el mayor insulto que se le podría lanzar a sus películas; aun así, el público parece, bueno, devorarlas con gusto. “Wuthering Heights” también podría tocar una fibra sensible.

Está claro que a Fennell le rondan muchísimas ideas, lo cual encaja con una historia como “Wuthering Heights”. Y, sin embargo, como experiencia de visionado, es un banquete poco nutritivo, ni lo bastante peligroso ni lo bastante ardiente.

“Wuthering Heights”, un estreno de Warner Bros., tiene una clasificación R (que requiere que los menores de 17 años la vean acompañados de un padre o tutor) de la Asociación Cinematográfica de Estados Unidos (MPAA, según sus siglas en inglés) por “contenido sexual, violento y diálogos”.

Duración: 136 minutos.

Dos estrellas de cuatro.