Ciudad de México.- El furor por el Mundial 2026 ha inundado las calles de la Ciudad de México con productos piratas. En distintos puntos de la urbe, una de las tres sedes mexicanas junto con Guadalajara y Monterrey, vendedores callejeros ofrecen copias no autorizadas de camisetas, trofeos, mascotas y hasta del popular pato Merlín.

Especialistas y empresarios señalan que la piratería se ha exacerbado durante el torneo debido a la impunidad, la corrupción en aduanas, el crecimiento del sector informal y los altos precios de los artículos originales. Esto ha llevado a muchos mexicanos a buscar opciones económicas en ventas callejeras y portales de internet.

"Cada vez tenemos más problemas relacionados con la piratería", afirmó Francisco Rivas, director general del Observatorio Nacional Ciudadano. Rivas asegura que el crimen organizado obliga a empresarios a vender en sus comercios mediante extorsión.

México es el séptimo mayor comprador de copias no autorizadas a nivel mundial, según el informe "Mapping Global Trade in Fakes 2025" de la OCDE y la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea.

Para enfrentar el problema, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha realizado millonarios decomisos y en marzo pasado el Congreso aprobó una regulación para acelerar patentes. Sin embargo, Rivas considera que estas acciones no han sido suficientes por la corrupción.

Cuando el precio juega en contra

En el centro histórico de la capital, a pocas calles del palacio de gobierno, opera un mercado popular al aire libre donde abundan las mercancías piratas bajo la mirada indiferente de la policía. Allí se ven camisetas verdes no oficiales de la selección mexicana junto con trofeos, llaveros, paraguas y balones.

Lizeth Herrera, maestra de educación física de 26 años, buscaba una camiseta para su tío y para ella. "La gente se va por lo económico", dijo, quejándose de los precios elevados. Una camiseta oficial de la marca Adidas cuesta más de 2 mil pesos (unos 117 dólares), mientras que una pirata ronda los 250 pesos (unos 14 dólares).

El rostro de la informalidad

En el mercado La Lagunilla, en el barrio de Tepito, Mariana Villalobos, vendedora de ropa por internet, relató que sus ventas de camisetas piratas se han multiplicado tras las victorias de México. "En este Mundial me ha ido muy bien", comentó. Ante las críticas, respondió: "hay gustos de todo y hay economía para todos".

El sector informal representa más de la mitad de la población económicamente activa, que en abril pasado cerró en 62.1 millones de trabajadores.

Sin muchas opciones

Ante esta situación, empresas como la corporación B2B han tenido que volverse más agresivas en sus comunicaciones. Gabriela Valdés, directora general adjunta del grupo, explicó que invirtieron más en creadores de contenido y redes sociales para posicionar productos oficiales.

Valdés insistió en que la piratería debe manejarse como un tema cultural para concientizar sobre sus impactos. "Da tristeza saber que detrás de un esfuerzo que muchas personas hicieron para crear ese diseño de playera, esa costura de playera, pues no se le vaya a lograr dar el valor", admitió.