Chihuahua.- En una colonia del sur de Chihuahua capital, un joven forcejea contra tres hombres que lo suben por la fuerza a una camioneta. Grita, pide auxilio, pero los vecinos no llaman al 911.

Alguien dice: “va para un anexo”. La escena, que en otro contexto sería privación ilegal de la libertad, se normaliza cuando el destino es un centro de rehabilitación.

En Chihuahua operan entre 90 y 108 establecimientos residenciales para tratamiento de adicciones, según la Comisión Estatal de Atención a las Adicciones (Ceaadic).

Solo el 70% cuenta con reconocimiento estatal y apenas 18 tienen aval de la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (Conasam). Alrededor de 30 centros funcionan de manera clandestina.

La norma oficial NOM-028 establece que el ingreso debe ser voluntario y el internamiento involuntario es “estrictamente excepcional”. Sin embargo, inspectores municipales documentan hacinamiento, falta de médicos, medicamentos sin supervisión y alimentos caducos. En el Centro de Rehabilitación Crecad, clausurado definitivamente, se hallaron golpes en un interno.

Exinternos relatan ingresos forzados. “A mí me subieron a la fuerza una madrugada, sin que nadie me explicara nada”, dice José, nombre ficticio. Sofía, seudónimo de otra exinterna, afirma: “ahí no preguntan si quieres tratamiento, te dicen que ya estás dentro. El consentimiento lo firmas después, cuando ya no puedes salir”.

El subdirector de Gobernación Municipal, Pedro Germán Oliva Jiménez, informa que se han clausurado 15 establecimientos. No obstante, de 38 actas de inspección entre octubre de 2024 y julio de 2026, solo cuatro derivaron en clausura temporal. La Fiscalía de Distrito Zona Centro investiga denuncias por violación y abuso sexual en al menos dos centros.

Miguel A. Ramírez-López

La Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) solo interviene con queja directa y no tiene competencia sobre asociaciones civiles. “Si las personas están ahí por su voluntad, no intervenimos”, reconoce el secretario técnico ejecutivo, Ernesto Garnica.

La fe como tratamiento

La NOM-028 obliga a garantizar libertad de culto, pero en muchos centros de orientación evangélica se sustituye la atención médica por rituales de conversión. La psicóloga Perla Viramontes advierte que la espiritualidad “de ninguna manera sustituye la atención terapéutica”.

José recuerda: “si no cantabas o no levantabas las manos en el culto, te decían que no querías sanar, que el demonio seguía dentro de ti. Nunca vi a un psicólogo en los meses que estuve ahí, solo al pastor que también era padrino”. Sofía añade: “a las mujeres que no somos de esa religión nos hacían sentir que estábamos fallando dos veces, en la adicción y en la fe”.

Ningún director de centro contactado aceptó hablar sobre el uso de la conversión religiosa como método de tratamiento.

Las familias recurren a estos centros por desesperación, pero la urgencia no borra el derecho a un tratamiento digno. Mientras no se resuelva esa contradicción, en Chihuahua seguirá habiendo secuestros que nadie llama por su nombre.