Los Ángeles.- El creador de contenido Jesse Ridgway y su esposa Ashley anunciaron que decidieron interrumpir su embarazo después de que estudios médicos confirmaran que el bebé presentaba Síndrome de Down.

La pareja compartió la noticia a través de redes sociales, donde explicó que la decisión fue tomada tras un proceso difícil y emocionalmente desgastante, apenas tres meses después de haber anunciado que esperaban a su primer hijo.

En un mensaje publicado en sus historias de Instagram, Ridgway calificó la experiencia como “extremadamente traumática” y señaló que la intervención médica se realizó a principios de esta semana.

“El procedimiento salió bien y ella se encuentra recuperándose físicamente, pero emocionalmente estamos agotados”, expresó el influencer al dirigirse a sus seguidores.

Ridgway reconoció que la decisión podría generar opiniones divididas entre su audiencia, aunque afirmó que tanto él como su esposa actuaron después de reflexionar profundamente sobre el diagnóstico y las circunstancias que enfrentaban.

El creador de contenido también agradeció las muestras de apoyo recibidas por parte de miles de seguidores, quienes compartieron mensajes y experiencias personales durante el proceso.

La noticia generó una amplia conversación en redes sociales, donde usuarios expresaron distintas posturas sobre el tema, mientras otros manifestaron solidaridad con la pareja por el momento que atraviesan.

En su publicación, Ridgway explicó que el diagnóstico inicial lo llenó de optimismo, pensando que un retraso en el desarrollo intelectual era algo que podrían superar como padres. No obstante, tras profundizar en las implicaciones médicas de la Trisomía 21 —causada por un error en la división celular que añade un cromosoma extra—, la perspectiva de la pareja cambió radicalmente.

El influencer enumeró diversos riesgos de salud asociados a la condición que influyeron en su postura, como los problemas cardíacos, pérdida de audición y severos retrasos en el desarrollo físico. El riesgo de que el infante dependa completamente de terceros por el resto de su vida y un índice de aborto espontáneo cercano al 50 por ciento, lo que, según sus palabras, ponía en un riesgo mayor la salud de su esposa Ashley.

"El Síndrome de Down no es una 'bendición', es objetivamente terrible desde el punto de vista de la salud", afirmó de manera contundente. "No me daba cuenta de lo duro que es para el niño, y mucho menos para la familia".

A pesar del duelo y del desgaste físico y mental, la pareja concluyó su mensaje con una nota de esperanza respecto a sus planes familiares. Aunque admitieron que les llevará tiempo sanar las heridas de este proceso, Ridgway aseguró que ambos se encuentran "ilusionados con volver a intentarlo en el futuro" con la esperanza de tener un panorama más favorable.

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