Ciudad de México.- Mientras la capital del país vive la intensidad del Mundial 2026, miles de personas continúan llegando diariamente a la Basílica de Guadalupe, donde la fe mantiene su propio ritmo en medio de la fiesta futbolística.
Desde temprana hora, familias, peregrinos y turistas nacionales y extranjeros recorren los pasillos del santuario mariano más importante de México para agradecer, hacer peticiones o simplemente permanecer unos minutos frente a la imagen de la Virgen de Guadalupe.
La afluencia de visitantes internacionales ha dejado escenas poco habituales: aficionados portando camisetas de selecciones nacionales, bufandas y banderas conviven con los fieles que acuden cotidianamente al recinto ubicado en el cerro del Tepeyac.
Entre rezos y fotografías, algunos visitantes aprovechan su estancia en la Ciudad de México para conocer la historia de las apariciones de 1531, mientras otros encienden una vela o se encomiendan antes de asistir a alguno de los encuentros del torneo.
En la explanada se escuchan distintos idiomas y convergen personas de diversas culturas, en una muestra de cómo la fe y el futbol se encuentran en uno de los sitios más emblemáticos del país.
A pesar del incremento de visitantes que ha provocado el Mundial, el flujo habitual de peregrinos no ha disminuido. Grupos parroquiales, bandas de música y familias que llegan caminando continúan formando parte del paisaje cotidiano del santuario.
Cuando cae la tarde y los visitantes se dispersan para seguir recorriendo la ciudad, muchos se llevan recuerdos y fotografías, pero también la experiencia de haber visitado un lugar que, generación tras generación, sigue siendo punto de encuentro para millones de creyentes.
Porque mientras el balón rueda y las emociones deportivas capturan la atención del mundo, en el Tepeyac la fe continúa congregando a miles de corazones cada día.