El Paso.- La muerte de un exintegrante de Barrio Azteca que purgaba cadena perpetua en Estados Unidos volvió a poner bajo los reflectores uno de los casos criminales que más impactaron la relación entre México y Estados Unidos: el asesinato de tres personas vinculadas al Consulado estadounidense en Ciudad Juárez en marzo de 2010.

Ricardo Valles De La Rosa, alias "El Chino", falleció el 27 de junio mientras permanecía bajo custodia del Buró Federal de Prisiones en el Centro Médico Federal de Butner, en Carolina del Norte. El exlugarteniente de Barrio Azteca cumplía una condena de prisión de por vida desde julio de 2017, luego de declararse culpable de delitos relacionados con el ataque.

Su muerte ocurre mientras otro presunto participante en el mismo caso, Enrique Guajardo López, "Kiki", enfrenta ahora a la justicia estadounidense tras haber aceptado su responsabilidad en una conspiración de crimen organizado y narcotráfico.

Se declaró culpable tras ser extraditado

Guajardo López, de 59 años y originario de Ciudad Juárez, reconoció ante una corte federal de El Paso, Texas, haber formado parte de la estructura criminal de Barrio Azteca. Como parte de su declaración, admitió haber actuado como "halcón" durante el ataque en el que fueron asesinados integrantes de la comunidad diplomática estadounidense.

El acusado aceptó los cargos de conspiración para participar en actividades de crimen organizado y conspiración para distribuir e importar drogas. La autoridad judicial aún no fija la fecha para dictar sentencia, aunque enfrenta una pena máxima de cadena perpetua.

El Gobierno de México lo extraditó a Estados Unidos el 20 de febrero de 2025 junto con Eduardo Ravelo, conocido como "Tablas", señalado por autoridades estadounidenses como uno de los principales líderes de Barrio Azteca. Ambos comparecieron ante una corte federal en Texas más de 14 años después de que fueran acusados por estos hechos.

Investigación binacional

De acuerdo con documentos judiciales, Guajardo López forma parte de un grupo de 35 integrantes y colaboradores de Barrio Azteca acusados por autoridades federales estadounidenses dentro de una investigación que incluye cargos por crimen organizado, narcotráfico, lavado de dinero, extorsión, represalias contra informantes, obstrucción de la justicia y homicidio.

Diez de esos acusados fueron identificados específicamente por su participación en los asesinatos ocurridos el 13 de marzo de 2010 contra Leslie Ann Enríquez Catton, empleada del Consulado de Estados Unidos; su esposo, Arthur Redelfs, y Jorge Alberto Salcido Ceniceros, esposo de otra funcionaria consular.

Las investigaciones establecen que las víctimas fueron atacadas cuando abandonaban una fiesta infantil en Ciudad Juárez. Enríquez tenía cuatro meses de embarazo y también perdió la vida el bebé que esperaba.

Hasta ahora, todos los acusados por esos homicidios han sido capturados. Treinta aceptaron su responsabilidad mediante acuerdos de culpabilidad; tres fueron condenados tras ir a juicio; uno se suicidó antes de concluir su proceso y únicamente un implicado permanece pendiente de ser juzgado.