La música country perdió este martes a una de sus figuras más trascendentales: Dolly Parton falleció en Los Ángeles a los 80 años, según confirmó su familia. La artista, nacida en una familia de 12 hijos en Tennessee, construyó una carrera que la llevó desde los escenarios locales hasta convertirse en un ícono global.

Parton fue autora de cientos de canciones, entre ellas clásicos como “Jolene”, “Coat of Many Colors” y “I Will Always Love You”. Su catálogo superó los 100 millones de ventas en todo el mundo y rebasó las 1,000 millones de reproducciones en línea, cifras que reflejan un alcance pocas veces visto en el género.

De las Montañas Humeantes al estrellato

La artista creció en una familia que ella misma describió como “pobrísima”. A los 10 años ya aprendía guitarra y cantaba en programas de televisión locales; a los 13 pisó el escenario del Grand Ole Opry en Nashville, donde Johnny Cash la presentó como “una niñita de allá arriba, del este de Tennessee”.

Tras graduarse en 1964, siguió a su tío Bill Owens a Nashville con una maleta llena de canciones. Allí, el productor Fred Foster impulsó su carrera al lograr que otros artistas grabaran sus temas y al registrar sus propias interpretaciones.

Más allá de la música, Parton destacó como empresaria y filántropa. Fundó Imagination Library, un programa que envía libros gratuitos a niños, inspirada por su padre, quien tuvo dificultades para aprender a leer. Su legado incluye además un parque temático en las Montañas Humeantes, cerca de su lugar de origen.

Con una voz inconfundible y una presencia escénica única, Dolly Parton trascendió generaciones y fronteras. Su muerte deja un vacío en la industria, pero también un repertorio y un ejemplo de generosidad que perdurarán.