Ciudad Juárez.– Las cámaras de vigilancia se han convertido en parte del paisaje cotidiano de Ciudad Juárez. Hoy se observan en postes, comercios, patios, cocheras, fraccionamientos y ventanas de viviendas, como una herramienta que miles de ciudadanos utilizan para sentirse más seguros en una ciudad donde la percepción de inseguridad continúa siendo elevada.
Lo que hace algunos años parecía exclusivo de bancos y empresas de seguridad privada ahora forma parte de la vida diaria de muchas familias.
De acuerdo con el secretario de Seguridad Pública Municipal, César Omar Muñoz, al inicio de la primera administración de Cruz Pérez Cuéllar el municipio contaba con alrededor de 50 cámaras oficiales. Actualmente, la corporación opera 3 mil 35 cámaras conectadas al Centro de Emergencia y Respuesta Inmediata (CERI), además de unas mil 200 cámaras de comercios enlazadas al sistema de monitoreo.
Para el funcionario, el crecimiento de la videovigilancia responde a una necesidad preventiva.
“La gente de alguna manera logra retener a las personas que son amantes de lo ajeno y con ello tener evidencia para poder esclarecer cualquier delito que ocurra videograbado”, señala.
La percepción de inseguridad sigue presente
El aumento de cámaras ocurre en una ciudad donde la percepción de inseguridad sigue siendo alta.
La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del Inegi indica que más del 60 por ciento de la población considera inseguro vivir en su ciudad. En el caso de Ciudad Juárez, las mediciones recientes ubican esa percepción entre el 63 y 67 por ciento, pese a que algunos delitos han mostrado reducciones.
Muñoz considera que existe una diferencia entre percepción y realidad.
“Hay personas que dicen sentirse inseguras en los bancos y tenemos años sin robo a bancos. Entonces veo incongruencias, pero seguimos trabajando para que la gente sienta más seguridad”, comenta.
Sin embargo, la videovigilancia ha coincidido con una disminución en algunos delitos patrimoniales. Datos de la Mesa de Seguridad y Justicia muestran una reducción en los robos a casa habitación, cuyos casos sin violencia pasaron de 52 en agosto de 2025 a 36 en abril de 2026.
Herramienta para emergencias
En el Centro de Emergencias 911, Protección Civil también aprovecha las cámaras para atender incidentes en tiempo real.
El director de la dependencia, Sergio Rodríguez, explica que los sistemas de videovigilancia permiten confirmar emergencias y reducir los tiempos de respuesta.
“Dan certeza de que el evento se está llevando a cabo en caso de un incendio o un accidente vial. Eso ayuda a acudir con mayor premura y con toda la precaución”.
Añade que las grabaciones también son útiles para investigaciones posteriores.
“Nos reduce mucho los tiempos de análisis porque ya tenemos una certeza de cómo se está moviendo el entorno”.
Vecinos crean su propia red de vigilancia
En las colonias, las cámaras privadas han dado paso a una especie de red vecinal informal.
Alba Rosa Escobar, habitante del suroriente de la ciudad, decidió instalar cámaras luego de sufrir constantes daños en su vivienda.
“Amanecía con huevos en el frente de mi casa o mis carros dañados. Decidí poner cámaras para saber quién era”.
Desde entonces, asegura, los problemas disminuyeron y ahora incluso otros vecinos le solicitan revisar las grabaciones cuando ocurre algún incidente.
La reducción de costos ha facilitado esta expansión. Actualmente existen paquetes básicos desde 2 mil 200 pesos con varias cámaras incluidas, lo que ha permitido que más ciudadanos opten por instalar sistemas propios.
Seguridad y privacidad
Pero el crecimiento de la videovigilancia también ha abierto un debate sobre los límites legales y el derecho a la privacidad.
Sergio Rodríguez recuerda que las cámaras no deben invadir propiedades vecinas ni vigilar espacios ajenos.
“Si la cámara está dirigida a un punto donde no tiene que estar dirigida, el ciudadano puede poner una queja ante la autoridad competente”, explica.
El secretario César Muñoz coincide:
“No pueden estar instaladas en la esquina, en un árbol o en un poste, porque es una cuestión ilegal”.
En Chihuahua, la Ley de Protección de Datos Personales obliga a resguardar las imágenes que puedan identificar personas, especialmente cuando las cámaras se encuentran en negocios o espacios abiertos al público.
A pesar de ello, videos de robos, choques, riñas o personas sospechosas circulan diariamente en redes sociales y grupos vecinales.
Para Muñoz, este fenómeno también puede contribuir a la seguridad.
“La gente lo está tomando como para decir: ‘miren la cara del delincuente’. Para nosotros es importante porque ayuda a identificar y detener personas”, sostiene.
Así, las cámaras dejaron de ser un accesorio tecnológico para convertirse en una extensión de la rutina diaria. Hoy, Ciudad Juárez no solo es vigilada por las autoridades, sino también por miles de ciudadanos que han hecho de la videovigilancia una herramienta para protegerse y, al mismo tiempo, un tema permanente de discusión sobre seguridad y privacidad.