Ciudad de México.– Estar en el Buró de Crédito no significa quedar fuera del sistema financiero, pero sí puede complicar el acceso a préstamos, tarjetas o créditos hipotecarios si el historial refleja un mal manejo de las finanzas personales.

Las tarjetas de crédito suelen otorgarse con facilidad, sin embargo, su funcionamiento y consecuencias no siempre se explican con claridad, lo que lleva a muchos usuarios a utilizarlas como dinero adicional y generar sobreendeudamiento.

Entre los errores más comunes está el retraso en pagos, ya que incluso un día después de la fecha límite puede generar comisiones e intereses moratorios, afectando el historial crediticio del usuario.

Otro hábito frecuente es pagar solo el mínimo, lo que evita la morosidad reportada, pero provoca que la deuda crezca por intereses compuestos, convirtiéndose en un problema financiero a largo plazo.

También destaca el uso de la tarjeta para gastos diarios o retiros en efectivo, lo cual genera comisiones elevadas y puede interpretarse como una señal de riesgo para las instituciones financieras.

Todos los usuarios con productos financieros están registrados en el Buró de Crédito; la diferencia está en la calificación, ya que un buen historial abre acceso a mejores condiciones, mientras que los atrasos y el sobreendeudamiento reducen las oportunidades de crédito.

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre las Finanzas de los Hogares, el promedio de deuda con tarjeta de crédito en México es de 15 mil 700 pesos, lo que refleja dificultades en la administración de este instrumento financiero.