La derrota ante Inglaterra en el Mundial 2026 no solo significó la eliminación de México, sino también el cierre de un ciclo para Javier Aguirre en el Estadio Azteca. El técnico confirmó que ese partido marcó su adiós definitivo al banquillo nacional y al recinto que considera su casa futbolística.

Visiblemente conmovido, Aguirre compartió en conferencia: “Me despido de la selección y del Estadio Azteca. Me voy con mucho sentimiento porque aquí viví gran parte de mi carrera futbolística. Me hubiera gustado despedirme de mi gente con una victoria; eso duele mucho”.

Pese al resultado, el estratega defendió la entrega de sus dirigidos. “Los 26 me hicieron muy feliz. Deben irse con la cabeza en alto. Se dejaron la piel en el campo. Si hay algo que reprochar, es al entrenador y hoy no se pudo”, afirmó, asumiendo la responsabilidad de la caída en casa.

El relevo generacional en el banquillo

De cara al futuro, Aguirre no dudó en señalar a Rafael Márquez como el hombre ideal para tomar las riendas. Destacó su valía profesional y su identidad con el futbol mexicano.

“Creo que está más que capacitado. Lo tuve de jugador y hoy de compañero. Es un chico muy valioso, mexicano, gran entrenador, lo va a demostrar”, aseguró sobre quien fuera su pupilo y ahora colega.

El todavía timonel dejó claro que su vínculo con el nuevo proyecto no termina aquí. “No tuve más que palabras de agradecimiento para Rafa y ponerme a su disposición. Estaré siempre cerca para lo que quiera”, prometió, tendiendo un puente hacia la siguiente era tricolor.