Chihuahua.- El director ejecutivo de la Junta Central de Agua y Saneamiento (JCAS), Mario Mata Carrasco, defendió el convenio de cooperación técnica firmado con organismos del Estado de Israel y aseguró que el acuerdo es legal, no compromete la soberanía nacional ni implica control extranjero sobre los recursos hídricos de Chihuahua.
Durante una exposición pública sobre los alcances del convenio, el funcionario afirmó que las críticas surgidas en torno al acuerdo carecen de sustento jurídico y responden a intereses políticos ajenos a la crisis hídrica que enfrenta la entidad.
"Nunca haremos algo fuera de la ley y fuera de las políticas del Gobierno de María Eugenia Campos Galván", afirmó.
Mata explicó que Chihuahua atraviesa una de las sequías más severas de su historia reciente, situación que ha afectado a la Sierra Tarahumara, al sector agropecuario y a la disponibilidad de agua para distintos usos.
Recordó que durante 2025 no se autorizó plan de riego en los principales distritos agrícolas del estado, escenario similar al ocurrido en 1995 y que, según indicó, representa pérdidas económicas superiores a los 12 mil 500 millones de pesos.
Ante este panorama, señaló que el Gobierno del Estado ha impulsado acciones contempladas dentro del Plan Estatal Hídrico 2040, además de inversiones que superan los 7 mil 500 millones de pesos en infraestructura relacionada con el agua.
Respecto al convenio con Israel, detalló que se trata de un mecanismo de cooperación técnica respaldado por acuerdos de colaboración entre México e Israel vigentes desde 1966. Precisó que los trabajos se enfocan en el tratamiento y reutilización de aguas residuales, modernización de sistemas hidráulicos, tecnificación del riego agrícola y mejora de la eficiencia en las redes de distribución.
"En ningún momento se ha puesto en riesgo la gestión hídrica, el agua de Chihuahua, su propia dinámica y mucho menos nuestra capacidad de actuar en beneficio de los chihuahuenses", expresó.
El titular de la JCAS también rechazó las versiones que señalaban que el convenio se firmó sin autorización federal. Aseguró que la Secretaría de Relaciones Exteriores conoció el contenido del instrumento, emitió observaciones y fue notificada formalmente una vez concluido el proceso.
"Fue cuestión política decir que no teníamos permiso. Y es una mentira que los chihuahuenses no merecen", sostuvo.
Al abordar los llamados de algunos activistas para boicotear cualquier relación con instituciones israelíes, Mata consideró que trasladar esa postura al tema hídrico sería perjudicial para la población.
"Creo que boicotear la gestión hídrica es criminal, porque al final de cuentas el agua es la base de las sociedades", declaró.
Asimismo, invitó a quienes tengan dudas sobre el acuerdo a revisar la documentación y los proyectos derivados de la cooperación técnica, entre ellos programas de reutilización de aguas tratadas en Delicias, Ciudad Juárez y Chihuahua.
Destacó además el proyecto Tabalaopa-Aldama, que contempla el uso de agua regenerada para actividades agrícolas y la recuperación del acuífero que abastece a la capital del estado.
Finalmente, desestimó las versiones que afirman que el convenio permitiría vender agua de Chihuahua a Israel.
"Decir que le vayamos a vender agua a Israel, pues si no tenemos agua para nosotros, ¿cómo les vamos a andar vendiendo agua a Israel? ¿Y luego cómo se la van a llevar?", cuestionó.
El funcionario concluyó que la controversia se originó a partir de señalamientos sin fundamento que mezclaron temas de gestión hídrica con disputas políticas.
"A lo que me refiero es al problema que se hizo con algo que no tenía ningún sustento, que era decir que este proyecto era ilegal, que comprometía la soberanía. Creo que fue una mala decisión", concluyó.