La Plaza de Toros La México fue escenario de una despedida que no llegó a concretarse. La noche del sábado 10 de octubre, el concierto de Ramón Ayala terminó de forma abrupta cuando se cortó el sonido y se apagaron las luces, y los asistentes recibieron la indicación de abandonar el recinto minutos antes de lo programado. El músico, de 80 años, permanecía en el escenario sin poder concluir su presentación ni despedirse de sus seguidores.

La alcaldía Benito Juárez rechazó haber ordenado la suspensión o el desalojo. En un comunicado, la demarcación afirmó que la decisión fue tomada exclusivamente por la producción de Ramón Ayala, aunque no aclaró quién dio la orden final de apagar el audio y encender las luces. Esta falta de precisión dejó abiertas las dudas sobre la responsabilidad del incidente.

El periodista de espectáculos Gil Barrera señaló en X al alcalde Luis Mendoza como presunto responsable, asegurando que el funcionario habría ordenado desalojar a 45 mil personas antes de que terminara el concierto. Sin embargo, estas acusaciones no han sido confirmadas oficialmente y se mantienen como versiones no verificadas.

Testimonios en redes sociales describieron que la presentación se interrumpió mientras el espectáculo seguía en marcha. El sonido dejó de funcionar y las luces se apagaron con el cantante aún en el escenario. Posteriormente, comenzaron los llamados para desalojar las gradas y las áreas del inmueble, lo que generó confusión y molestia entre los asistentes.

La velada reunía a miles de personas para acompañar al intérprete de “Tragos amargos”, “Un puño de tierra” y “Rinconcito en el cielo”, en una fecha anunciada como parte de su despedida de los escenarios. El público salió sin escuchar el cierre previsto ni presenciar una despedida formal del músico, quien celebra 72 años de trayectoria con Los Bravos del Norte y como solista. La presentación también incluía la participación de Eduin Caz, vocalista de Grupo Firme, y Banda El Recodo, además de su nieto Christopher.

Ramón Ayala tenía la intención de grabar el concierto para conservar un registro audiovisual. Antes de subir al escenario, el acordeonista expresó su interés por presentarse en el recinto donde también cantaron Vicente Fernández y Juan Gabriel. Sin embargo, la noche terminó sin la despedida planeada.

Tras el desalojo, usuarios de redes sociales expresaron su molestia por la forma en que concluyó el concierto. Algunos asistentes señalaron que podrían presentar una queja ante la Profeco para determinar responsabilidades y evaluar si procede un reembolso por los boletos. Hasta el momento, no hay un anuncio oficial sobre devolución de dinero o compensaciones.

En redes también circulan versiones que atribuyen el desenlace a una presunta mala organización de la producción, aunque esta hipótesis no ha sido confirmada por Ramón Ayala, su equipo, la empresa organizadora o la administración de La México. Otros usuarios responsabilizan a las quejas por ruido y actividades alrededor del recinto, e incluso vinculan el caso con el debate sobre gentrificación en zonas de Ciudad de México. No existe información oficial que relacione esas opiniones con la decisión de apagar el sonido o desalojar el inmueble.