Chihuahua.- El Gobierno de Chihuahua y organismos internacionales, incluido el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), coordinan esfuerzos para proteger a familias indígenas que tuvieron que abandonar sus comunidades en la Sierra debido a la violencia.

Publicidad

Enrique Rascón Carrillo, titular de la Secretaría de Pueblos y Comunidades Indígenas, explicó que los encuentros con estas organizaciones son periódicos y forman parte de una agenda conjunta en temas como seguridad, alimentación y educación.

Las visitas de trabajo han incluido recorridos por Guadalupe y Calvo, específicamente en la cabecera municipal y Baborigame, donde se concentran familias desplazadas por hechos violentos. También se han realizado reuniones en Palacio de Gobierno y desplazamientos a Parral.

El funcionario aclaró que la presencia de Acnur y otros organismos no les otorga autoridad para emitir recomendaciones al estado. Su papel se limita a acompañar las acciones institucionales orientadas a cuidar y atender a las personas en movilidad forzada.

“Más que apoyo, es una coordinación, es un acompañamiento que hacemos para salvaguardar, para cuidar, para atender a cada una de las familias que han vivido algún tipo de situación de movilidad”, señaló Rascón Carrillo.

La estrategia de atención se divide en dos frentes. Por un lado, el componente humanitario, en el que participan la Secretaría de Pueblos y Comunidades Indígenas, el DIF Estatal, Desarrollo Humano y la Secretaría de Salud. Por otro, el componente de seguridad, a cargo de corporaciones federales y estatales para contener la violencia.

Además de las familias asentadas en Baborigame, hay núcleos familiares que han llegado a Chihuahua, Cuauhtémoc y Parral, donde también reciben apoyo institucional.