Ciudad Juárez.- El consumo de cristal se ha extendido en todo México, se ha convertido en la principal droga por la cual se solicitan tratamientos en los centros de atención de adicciones en el país. Chihuahua no es la excepción, el 29.7% de consumidores la reportan como la Droga de Impacto, es decir, la que les ocasionó disfuncionalidad (con la familia, salud, trabajo, etc.), de acuerdo con el Informe Sisvea1. En Juárez, el consumo de cristal se observó desde 2010, con una tendencia al alza que se ha mantenido y no parece tener freno, por lo simple de su elaboración y lo redituable (narcomenudeo). Esta oferta y demanda de cristal, nos mantienen en una “pandemia” permanente.

“Hemos observado a través del Sistema Epidemiológico de Centros de Integración Juvenil (CIJ) esta tendencia al consumo de cristal a partir del 2010, cuando se instaló y comenzó a subir”, dice el doctor Adrián Ríos Mendoza, director de la Unidad de Hospitalización (UH) del CIJ en Ciudad Juárez.

En general, el consumo, abuso y dependencia de sustancias legales e ilegales (combinadas) revelan una preocupante evolución, el experto puntualiza además sobre la disminución en las edades de inicio de consumo (Droga de Inicio), que principalmente son el tabaco,  el alcohol y la marihuana, son otro factor preocupante, ya que el cristal ha entrado en esa contienda.

El cristal se ha posicionado a nivel nacional desde 2017 como la cuarta Droga de Inicio, “las sustancias de tipo anfetamínico (cristal) se han posicionado en el cuarto sitio como Droga de Inicio, desplazando a los inhalables de este lugar. Para 2021, el 8.8% de los usuarios de estos Centros de Tratamiento reportaron haber iniciado el consumo de drogas con cristal, con un incremento porcentual de 20.5% al compararse con el año previo (7.3%) por lo que esta tendencia continúa al alza”, reporta el Sisvea.

Por otra parte, los estudiantes tienen acceso a las drogas en una menor edad. “En las últimas encuestas como la Encodat2 se reveló que el consumo de tabaco y marihuana disminuyó en edad de consumo, a partir de los 8 o 10 años. Entonces esta predisposición del consumo muy pronto de estas sustancias, se ve esta tendencia del consumo de cristal entre las edades de 18 a 20 años y ya observamos la tendencia de dependencia de consumo en la vida adulta, en los adultos jóvenes”, agrega el especialista del CIJ en Juárez.


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Adictiva y redituable

“Es una droga estimulante y altamente adictiva, por lo que comenzó a colocarse o ‘enganchar’ muy rápido, esto ayudó a que se expandiera en el mercado del narcotráfico, de ahí que actualmente se peleen las plazas por cuestión de su venta”, explica el doctor.

Otro factor es que el cristal es muy barato, dependiendo las dosis, hay costos de 100 pesos o menos. “Esta droga se puede fabricar en ‘laboratorios’ muy clandestinos, no es necesaria mucha sofisticación para hacerla y tiene muchos ingredientes baratos y accesibles”.

En 2022, la Secretaria de Seguridad Pública Municipal (SSPM) arrestó a 2 mil 079 presuntos narcomenudistas y decomisó casi 150 kilos de cristal, 128 mil 918 pastillas de fentanilo y 491 kilos de marihuana. Mientras, la Fiscalía General del Estado (FGE) ha sostenido, desde  hace poco más de una década, que más del 90% de los homicidios en la frontera están relacionados al narcomenudeo, (mil 48 en 2022, mil 406 en 2021, mil 602 en 2020… más de 3 mil en 2010).

El Sisvea estimó 528 muertes en Chihuahua asociadas al consumo de drogas, esta cifra anual fue asociada al Servicio Médico Forense (SMF).

“Tiende a provocar adicción en un corto plazo. Es por eso que se fue haciendo aquí esta bola de nieve desde entonces”, compartió Ríos Mendoza.

Un problema de salud

“Las principales Drogas de Impacto por las que se han acercado a los CIJ de Juárez para su tratamiento son cristal, alcohol, heroína, y otras como cocaína, ‘piedra’; drogas combinadas como clonazepam, solventes… en ese orden es como hemos visualizado más casos”, dice el director de UH del CIJ.

Las adicciones a las drogas, explica, deben comprenderse como un problema de Salud Mental. “El trastorno por uso de sustancias es una enfermedad, una adicción es considerada una enfermedad mental, hay bibliografía que lo define como una enfermedad crónica cerebral que es propensa a recaídas”. Sin embargo, Ciudad Juárez carece de infraestructura y suficiente personal para la atención médica psiquiátrica, por lo tanto, los tratamientos a las personas que padecen adicciones por sustancias se han tenido que apoyar de organismos internacionales y organizaciones de la sociedad civil.

El costo promedio por un tratamiento residencial por adicciones ronda en los 20 mil pesos, en un mínimo de tres meses dependiendo el caso. Los gobiernos municipal y estatal proporcionan becas para que usuarios que no cuenten con recursos puedan recibir esta atención.

El doctor Ríos comenta que “en Ciudad Juárez y el estado se cuenta con varios tipos de internamiento residencial para adicciones con tratamientos de Ayuda Mutua, Mixto y el Profesional, que es con el que cuenta los CIJ en la UH. Estamos certificados en el estado por medio del Ceadic (Centro Estatal de Atención a las Adicciones)”.

La UH del CIJ se ubica a un costado del Cerecito (Centro de Recuperación Cívica Total), en el bulevar Bernardo Norzagaray, al norponiente de la ciudad. Esta es la única unidad residencial con tratamiento profesional (médico-psiquiátrico) para personas con trastorno por consumo de sustancias y cuenta con una capacidad limitada a 15 camas.

Además de la carencia de infraestructura, en materia de adicciones, lo que más falta son profesionistas en el rubro, agrega el doctor Ríos, “lo digo desde un vista profesional, porque sí hay suficientes centros residenciales, hay suficientes asociaciones civiles que manejan prevención y atención primaria en consumo de sustancias, sí existen a nivel gubernamental, a nivel público y privado, sí lo hay, el problema sería la capacitación continua, el estar consciente de que hay que ejercer buenas prácticas, trabajar más en red entre los mismos centros, que los organismos que nos regulan a que cumplamos las normas sean más que órganos reguladores y que cumplan las normas, pero también provean para bajar más recursos, para que se unifiquen tratamientos, se estandaricen, protocolos de cómo abordar a los pacientes, que un sistema de referencia y contrareferencia sea bien llevado”.

Consumidor y apoyo asertivo

Hay varias señales para detectar que una persona consume cristal, explica el médico. “El cristal es una droga estimulante, entonces altera el sistema nervioso central, lo altera de forma hiperactiva, hay afección a nivel psiquiátrico, encontramos irritabilidad, puede haber paranoia, alteración de las sensaciones, alteración del pensamiento, puede presentarse hasta cierta psicosis. Las personas dejan de comer, se sienten muy activas, muy alertas, dejan de dormir, cuando esto pasa se presenta un deterioro fisiológico. Hay afectación en el sistema cardiovascular, eleva la presión arterial, eleva la frecuencia cardiaca, y es ahí cuando a veces, una sobredosis puede provocar un infarto agudo al miocardio”.

“Cuando se requiere un internamiento, es cuando un paciente está diagnosticado clínicamente con un trastorno grave por consumo de sustancias, significa que el entorno donde la persona se desenvuelve es disfuncional y por lo tanto necesita estar en un entorno controlado por un tiempo determinado”.

La mayoría de las atenciones a personas dependientes a alguna sustancia reciben una atención ambulatoria, es decir, externa bajo supervisión. “En un tratamiento ambulatorio se abordan las áreas de medicina, enfermería, trabajo social, psicología, son pacientes que sabemos que tienen cierta funcionalidad, trabajan, están con la familia; se tratan todos estos aspectos, los casos están en constante evaluación para ver esta problemática de su consumo”.

La dependencia a las drogas sigue siendo un problema que afecta más a hombres que a mujeres, en una proporción de tres hombres por cada mujer y en una edad promedio de ingreso a tratamiento de 25.5 años en hombres mientras en mujeres 24.5 años, según la Secretaría de Salud Federal y los CIJ3.

Rehabilitación, anexos y tragedias

Estos centros de tratamiento residencial u hospitalario, también conocidos como anexos, han pasado por varias etapas de adaptación en esta frontera, en los tiempos de mayor violencia fueron escenarios de grandes tragedias como en 2009, en los anexos “Aliviane” (18 personas asesinadas) y “Vida A.C.” (10 personas ejecutadas). En esa época más de una decena de anexos fueron cerrados por los problemas de inseguridad que azotaban durante la llamada “Guerra del Narco”.

Con los cambios de gobierno y la reconstrucción social tras la peor etapa de violencia en la historia de la ciudad, las adicciones crecieron, pero también la voluntad de la sociedad civil de atender el consumo de drogas y la dependencia.

La rehabilitación residencial por adicciones es un proceso largo que debe ser integral, agrega el experto. “El reto de este entorno controlado es de que el personal que ahí trabaja debe proveer o aprovechar que el paciente está ahí para un tratamiento integral desde el aspecto médico psiquiátrico, médico en general, enfermería, reinserción social, habilidades para la vida, modificaciones de hábitos y conductas, abordaje de la familia, etc. Esos son los puntos de oportunidad en el tratamiento residencial”.

“En un trastorno por consumo de sustancias, la recaída es muy común, en el caso de las metanfetaminas como el cristal, hay un deterioro cognitivo, un deterioro a nivel social y familiar, en donde es complejo sanear. Entonces los objetivos terapéuticos son para alargar las recaídas, para sanear la familia y contexto social, se requiere de mucho tiempo, tres o seis meses de tratamiento pueden ser muy efectivos, muy enriquecedores, pero aun así no es garantía, se debe tener un seguimiento permanente y ahí es donde nos topamos en ocasiones, porque cuando se da de alta a alguien en el tratamiento residencial, es donde debemos tener vinculaciones en redes a nivel empresarial, laboral, político, comunitario, cultural. Deben estar agarrados de la mano para recibir a esta persona en recuperación de adicciones y no estigmatizarla, no etiquetarla, aceptarla, darle trabajo, favorecer ciertas situaciones a nivel familiar, a nivel académico”.

Afrontar las carencias con el apoyo de tres niveles de gobierno y sociedad civil, es vital para la atención residencial en los centros de atención a adicciones. Sobre esto, el doctor Ríos comenta: “La única unidad hospitalaria profesional, que un servidor dirige, pertenece a un comodato municipal en donde actualmente no se le ha puesto atención para firmar un convenio, porque es un edificio muy deteriorado, entonces le pusieron mucho hincapié al Cerecito y por eso nos redujeron la capacidad de ocupación, entonces no se le pone mucha atención y creo que como única Unidad Hospitalaria profesional, es como deberíamos de unirnos para explotarla en el buen sentido de la palabra”.

En el caso de la Secretaría de Salud del gobierno estatal no se cuenta con unidades hospitalarias para el tratamiento residencial por adicciones, al respecto, la titular de la Ceadic en la Zona Norte, la doctora Lizbeth Gutiérrez Perea, nos explica la importancia de las certificaciones a estos centros. “Si bien no tenemos una clínica propia de Gobierno del Estado, sí tenemos establecimientos para la atención residencial a las adicciones los cuales están certificados por nosotros, la Ley Estatal de Adicciones, la NOM028, nos confieren esa autoridad, entonces verificamos que estos centros cumplan con las normas que se requieren para poder operar, para que estos adquieran un registro estatal. Aquellos centros que cuentan con un registro estatal son los que están operando de acuerdo con la legalidad, si no lo tienen significa que trabajan en la ilegalidad”.

Este control permite que los usuarios elijan solo centros de rehabilitación o anexos certificados por el estado, en caso de no hacerlo hay un riesgo grave ante el clandestinaje. En mayo de este año, en un anexo irregular ocurrió el brutal asesinato de Celia Janeth Castañeda Reveles, de 35 años, quien había venido de Wichita, Kansas, para internarse en el Centro Monarca. Un día después la encargada del lugar avisó a familiares que ella había escapado. Los restos de la mujer fueron encontrados en un departamento de la calle Constitución, mientras las imputadas trataban de huir (Claudia Rubí R.E. y su pareja sentimental Diana Paola E.L.), el cuerpo había sido descuartizado y algunas extremidades estaban en recipientes con ácido, la finalidad era “desaparecer” el cuerpo de la víctima. Claudia Rubí, encargada del anexo, y Diana Paola, enfrentan cargos de feminicidio (causa penal 288/2023). En Casa Monarca (calle Montes Rocallosos 6373), había muerto otra mujer antes del crimen de Cecilia Janeth, su nombre era Aracely y tenía 50 años.

Las indagatorias de la Fiscalía Especializada de la Mujer (FEM) continúan, las presuntas responsables se encuentran recluidas en el Cereso femenil de Juárez en lo que avanza el caso bajo la causa penal 288/2023. “Ese lugar no estaba registrado, estaba trabajando de una manera ilegal, no contaba con la documentación que se requiere para avalar su funcionamiento”. — ¿Y qué pasa cuándo se detecta un caso así?— “Nosotros damos aviso a las demás instituciones correspondientes (FGE, Coespris, etc.), por eso es importante que los medios de comunicación y la comunidad nos ayuden a denunciar si tienen conocimiento de algún centro que ‘dice que tratan adicciones’, pero tienen dudas.

Es importante acercarse a preguntar si ese centro está registrado debidamente, de esta manera podemos detectar de inmediato y podemos acudir e incidir, tener la información de los lugares que no deberían estar operando. Para nosotros son aliados, les pedimos que nos ayuden a denunciar este tipo de situaciones, ya que existen muchos centros bajo la denominación de albergues, pero sabemos que hay gente ingresada y no conocemos las condiciones, entonces, con el hecho de que tengan un registro estatal, están obligados a abrir las puertas para que nosotros, con otras autoridades, podamos supervisar desde la alimentación que lleven, las prácticas que realizan, que no sea solo un aspecto religioso, sino que tengan una terapéutica comprobada para la recuperación de las personas”.

Para realizar una consulta del registro oficial de un centro residencial de adicciones o bien denunciar irregularidades en uno de estos lugares se puede acudir a la Ceadic Zona Norte ubicado en Paseo Triunfo de la República 3530, segundo piso. Cuenta con atención telefónica: (656) 629 3300 Ext. 54459.

Un trabajo sin tregua

Al año, la UH del CIJ atiende a poco menos de 200 pacientes residenciales al año, sumado a esto están las atenciones ambulatorias a pacientes y a sus familias. “Sí hay casos de éxito, pero para nosotros esos casos son cuando vemos cierta funcionalidad en una o más de sus áreas, independientemente si hubo recaída o no, y si la hay, volvemos a trabajar, para nosotros es un trabajo que es continuo, no se juzga y no es falta de voluntad es entender este proceso de enfermedad”, dice el galeno.

“El recurso humano es el más necesario, se necesitan equipos profesionales en todos los centros residenciales, que sean constantes, que sepan bien el abordaje de adicciones. Creo que con la infraestructura que ya existe de los establecimientos que ya tratan adicciones, solo falta mejorarlos y apoyar mucho a  la ‘infraestructura humana’. También sumar la capacitación en los hospitales de segundo nivel, en los centros de atención primaria, ya sea estatal, federal y privados”, comenta el experto.

“El que se sensibilice el consumo de sustancias desde un aspecto de salud, verdaderamente que lo vean como un problema de salud, creo que es cuando van a poder surgir más iniciativas para la mejora en el acceso de atención”, concluye el doctor Ríos.

Cifras y política de combate

La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estableció el 26 de junio como el Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el tráfico de Drogas. La ONU exhorta a sus miembros (como México) a generar información sobre la demanda y oferta de drogas, así como las políticas públicas para su prevención, tratamiento y combate. En 2022, la encuesta nacional Encodat fue suspendida por un recorte presupuestal del Gobierno Federal, después de ocho años de haber recabado datos sobre adicciones en el país. La información de Sisvea reúne los datos de los usuarios del CIJ y otros centros, así como del Semefo y Servicios de Emergencias. Hasta ahora no se han generado nuevas encuestas o estudios que precisen el consumo y/o dependencia de sustancias que permitan dimensionar este problema de salud con mayor precisión, ya sea local, estatal o nacional en la población.