Washington.– El director de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (Drug Enforcement Administration), Terry Cole, advirtió ante el Senado estadounidense que las recientes acusaciones contra funcionarios mexicanos por presuntos vínculos con el narcotráfico son solo el inicio de una serie de señalamientos que podrían escalar en los próximos meses.

Durante la audiencia legislativa, Cole aseguró que “no hay duda” de que funcionarios mexicanos y grupos criminales “han estado en la cama por años”, en referencia a presuntos nexos entre el poder político y organizaciones del crimen organizado.

Las declaraciones se dieron en respuesta a cuestionamientos del senador republicano John Kennedy, quien pidió detalles sobre la profundidad de las investigaciones transfronterizas relacionadas con el narcotráfico.

El funcionario estadounidense señaló además que las acusaciones contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, forman parte de un caso más amplio que apenas comienza a desarrollarse.

De acuerdo con lo expuesto, la fiscalía de Nueva York ya había imputado previamente a Rocha Moya, al alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez, y a otros funcionarios, por presunta colaboración con la facción de Los Chapitos del Cártel de Sinaloa en el tráfico de drogas hacia Estados Unidos.

Las autoridades estadounidenses sostienen que estas redes facilitaron el ingreso de sustancias como fentanilo, cocaína, heroína y metanfetamina a territorio norteamericano, lo que ha intensificado la presión diplomática.

En el mismo contexto, el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, exhortó al gobierno mexicano a reforzar su combate contra los cárteles para evitar una mayor intervención estadounidense.

Las declaraciones reflejan el endurecimiento del discurso de Washington en materia de seguridad, en medio de una creciente tensión bilateral por el combate al crimen organizado.