En la Sierra Tarahumara, la lucha contra la desnutrición aguda infantil se ha convertido en una prioridad que exige coordinación entre distintas dependencias. Gilberto Baeza Mendoza, titular de la Secretaría de Salud de Chihuahua, explicó que el problema está profundamente ligado al aislamiento geográfico, la constante movilidad de las familias y las barreras para llegar a las comunidades más apartadas.
El enfoque principal de esta estrategia son los menores de cinco años, una etapa crítica en la que la intervención oportuna puede marcar la diferencia entre una vida saludable y secuelas permanentes. “Nosotros estamos procurando combatir la desnutrición aguda infantil, porque bueno, pues esa en los menores de 5 años, si nosotros logramos combatirla efectivamente, generamos calidad de vida para tener adultos funcionales”, afirmó el secretario.
Baeza Mendoza reconoció que, aunque los índices de mortalidad relacionados con la desnutrición han bajado, todavía persisten condiciones sociales que complican la atención médica en la zona serrana. Para enfrentar esta realidad, el Gobierno del Estado impulsa la estrategia “Juntos por la Sierra”, un esfuerzo que suma a la Secretaría de Pueblos y Comunidades Indígenas, al DIF Estatal y a otras dependencias.
Este trabajo conjunto no ha pasado desapercibido. La próxima semana, una asociación privada dedicada a evaluar programas gubernamentales entregará un reconocimiento al protocolo intersectorial diseñado por la Secretaría de Salud. “El programa que fue ganador como una política pública fue justamente ese protocolo intersectorial implementado por la Secretaría de Salud”, destacó el funcionario.
La desnutrición, sin embargo, no es el único desafío sanitario en la región. El secretario vinculó esta problemática con la presencia de enfermedades como la tuberculosis, cuyo tratamiento requiere una constancia que a menudo se ve interrumpida por el estilo de vida nómada de algunos habitantes. “Es muy prolongado, son arriba de 40 días donde tienes que estar constantemente en el tratamiento”, explicó.
Ante la posibilidad de que los pacientes abandonen el tratamiento, Baeza Mendoza subrayó la necesidad de trabajar de la mano con las autoridades municipales. El objetivo es dar seguimiento puntual a cada caso y asegurar que los medicamentos lleguen a quienes los necesitan durante todo el proceso.
El secretario concluyó que la atención a la desnutrición y a las enfermedades asociadas no puede limitarse a lo clínico. Es imprescindible atender también las condiciones sociales que afectan a las comunidades indígenas de la Sierra Tarahumara, un reto que requiere un compromiso sostenido y una visión integral.