Ciudad Juárez.- Las dos principales urbes de Chihuahua enfrentan un colapso vial que se traduce en jornadas de más de 27 horas semanales perdidas entre semáforos y embotellamientos. Ciudad Juárez, con más de 1.6 millones de habitantes, y la capital, con cerca de 950 mil, registran picos de congestión en horarios específicos que afectan la salud física y mental de miles de conductores.

Un sondeo realizado por Revista Net reveló que el 50 por ciento de las personas tarda entre 40 minutos y una hora en cada traslado, mientras que el 20 por ciento acumula hasta dos horas en un solo viaje. En promedio, cada chihuahuense destina 55 minutos a moverse en vehículo, lo que equivale a más de un día completo a la semana atrapado en el tráfico.

El círculo vicioso del tráfico inducido

El experto en salud urbana Sergio Andrade, líder del proyecto Estrategia Misión Cero, explica que la saturación actual es consecuencia de décadas de políticas que priorizaron la infraestructura para autos.

"La lógica era que, si nosotros teníamos más carriles, más distribuidores viales, más pasos a desnivel, los periféricos, íbamos a disminuir el tráfico", señala.

Andrade advierte que este enfoque ignora la realidad demográfica del norte del país. "Si hay familia de cinco integrantes, hay cinco vehículos. Rápidamente el espacio construido se satura y ya no hay esta posibilidad de disminuir el tráfico", afirma. El resultado es un ciclo interminable: más autos, más puentes, más congestión.

Impacto en la salud y la seguridad

El problema no termina cuando el automóvil finalmente avanza.

Especialistas consultados advierten que permanecer durante largos periodos dentro de un vehículo puede generar consecuencias físicas y psicológicas.

El director del Distrito de Salud II de Ciudad Juárez, Rogelio Covarrubias Gil, señaló que incluso retrasar necesidades fisiológicas durante largos periodos puede provocar problemas de salud.

“No es lo mismo aguantarse las ganas de orinar en un hombre que en una mujer, empiezan los problemas de retención urinaria, infecciones en vejiga, porque tiene necesidad de vaciarse y provoca que esté irritada, sobre todo si le agregamos que la persona que es proclive a los alimentos picosos, a los refrescos. Es esa orina, esa vejiga, tiene que vaciarse y en el momento que se retenga y no tenga salida cuando deba de ser, hay una estasis de líquido y puede provocar una infección”, precisa.

En el ámbito psicológico, el tráfico también puede desencadenar frustración y estrés, particularmente entre conductores jóvenes.

El psicólogo clínico David Hernández Pérez explica que una persona puede iniciar su recorrido con un estado emocional positivo y terminarlo completamente alterada después de permanecer atrapada durante largos periodos.

“De pronto si alguien sale de casa con tiempo suficiente y va con un estado de emocional adecuado, inclusive alegre y cantando, cuando se integra a las calles cerradas o que de pronto está la vialidad muy pesada, el nivel de satisfacción o de bienestar va bajando y va dando pie a que el estrés vaya aumentando”, revela el especialista.

En su experiencia clínica, incluso ha atendido pacientes que sufren ataques de pánico dentro del automóvil cuando recorridos que normalmente duran entre 15 y 20 minutos se prolongan hasta 40 minutos.

“Pareciera que están acostumbrados o crecieron en una dinámica donde las cosas son muy rápidas, que están acostumbrados a tener respuestas rápidas. Cuando se sale de control, entran en una situación de no tener tolerancia, de no tener este recurso para poder afrontar y vivir la situación que de pronto ya es normal, que nos embotellamos en el tráfico”.

La alternativa: dejar de depender del automóvil

Los especialistas consultados coinciden en que la solución al congestionamiento no pasa únicamente por construir más infraestructura para vehículos.

El planteamiento apunta a desarrollar un sistema de movilidad intermodal, donde caminar, utilizar transporte público, bicicleta y automóvil formen parte de una red conectada.

México reconoció en 2020 el acceso a una movilidad segura como un derecho humano y posteriormente aprobó la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial, que establece una jerarquía para priorizar formas de desplazamiento más seguras e incluyentes.

Sin embargo, aunque Chihuahua incorporó su propia Ley de Movilidad y Seguridad Vial en 2024, los municipios todavía enfrentan pendientes para armonizar sus reglamentos.

En Ciudad Juárez, además, los hechos viales continúan representando un problema: durante el primer semestre del año se contabilizaron más de 2 mil 900 accidentes, mil 034 personas lesionadas y 31 fallecimientos.