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Cinco jugadores con elección unánime a Equipo All-Pro de AP

Reciben votos de los 50 integrantes del panel a nivel nacional de integrantes de medios que cubren regularmente la liga

Archivo
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Agencia AP

14 de enero de 2022, 16:54

Nueva York.- Cinco jugadores, entre ellos los dinámicos wide receivers Cooper Kupp y Davante Adams, son elecciones unánimes al Equipo All-Pro de NFL 2021 de The Associated Press.

Sumándose a Kupp, de los Rams, y a Adams, de los Packers, como jugadores que recibieron votos este viernes de los 50 integrantes del panel a nivel nacional de integrantes de medios que cubren regularmente la liga se encuentran el running back Jonathan Taylor, de los Colts; el edge rusher T.J. Watt, de los Steelers; y el defensive tackle Aaron Donald, de los Rams.


Si bien Donald es una elección perenne, el tres veces Jugador Defensivo del Año integra el equipo por séptima ocasión en su octava temporada como profesional, Watt apenas aparece por tercera vez. Empató el récord de la NFL en capturas con 22.5. Adams se suma por segunda ocasión, y los otros dos son All-Pros por primera vez. Kupp lideró la NFL en recepciones (145), yardas por recepciones (mil 947) y touchdowns por recepciones (16). Taylor fue por mucho el líder en ataque terrestre con mil 811 yardas y anotó 18 touchdowns por tierra, dos como receptor.

“Obviamente, es un honor ser reconocido y no sería posible sin mis entrenadores e increíbles compañeros, pero los premios y logros no son lo que me motivan”, sostuvo Watt, cuyos Steelers enfrentan a los Chiefs en Kansas City el domingo.


Al igual que Donald, aunque no tan frecuente como él, varios jugadores obtuvieron una elección más al Equipo All-Pro. El quarterback Aaron Rodgers, de Green Bay, se encuentra por cuarta vez, lo mismo que el center Jason Kelce, de Filadelfia, uno más que su hermano, el tight end estrella Travis, de los Chiefs. Uno más que ellos: el right guard Zack Martin, de Dallas, y el pateador Justin Tucker, de Baltimore, con cinco.

Elegidos tres veces al All-Pro fueron el linebacker Darius Leonard, de los Colts; el cornerback Jalen Ramsey, de los Rams; y el defensive tackle Cam Heyward, de los Steelers. Dos veces All-Pro son el edge rusher Myles Garrett, de los Browns; y el safety Kevin Byard, de los Titans.


Los otros 14 All-Pros de 2021 están haciendo su debut. A la ofensiva, el left tackle Trent Williams, de los 49ers, es primerizo en su 11ma temporada en la NFL, acompañado por el tight end Mark Andrews, de los Ravens; el right tackle Tristan Wirfs, de los Buccaneers; el left guard Joel Bitonio, de los Browns; y el wide receiver Deebo Samuel, de los 49ers.

A la defensiva, son los linebackers Micah Parsons de Dallas, el único novato en el plantel, y De’Vondre Campbell de Green Bay; el cornerback Trevon Diggs, de los Cowboys; el safety Jordan Poyer, de los Bills; y cinco elementos de equipos especiales: el punter A.J. Cole, de Las Vegas; el kick returner Braxton Berrios, de los Jets; el punt returner Devin Duvernay, de los Ravens; el as de equipos especiales J.T Gray, de los Saints; y el long snapper Luke Rhodes, de los Colts.



Invitan a demostración gratuita de poda en El Paso

Cortesía
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Redacción
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15 de February del 2026, 08:08

El Paso.- Con la llegada de la primavera a la vuelta de la esquina, El Paso Municipal Rose Garden abre sus puertas para una jornada educativa y práctica dedicada al cuidado de una de las flores más emblemáticas de la región. Los Master Gardeners de El Paso encabezarán una demostración de poda de rosas abierta a todo el público.

El evento tiene como objetivo principal enseñar a la comunidad las técnicas adecuadas para fortalecer los rosales, eliminar ramas dañadas y garantizar una floración espectacular durante la próxima temporada. La poda correcta al finalizar el invierno es crucial en el clima desértico para mantener la salud y el vigor de estas plantas.

Detalles del evento:

  • Fecha: sábado 21 de febrero.
  • Horario: 11:00 de la mañana a 2:00 de la tarde.
  • Ubicación: 1702 N. Copia St.
  • Costo: gratis.

Esta actividad es una oportunidad única para que tanto jardineros novatos como expertos interactúen con especialistas certificados, resuelvan dudas específicas y disfruten del entorno del jardín municipal. Se recomienda a los asistentes acudir listos para aprender y participar activamente en esta sesión práctica.

 

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México recibió 10.13 millones de visitantes en diciembre de 2025

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Redacción
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15 de February del 2026, 08:08

Ciudad de México.- La Secretaría de Turismo (Sectur) dio a conocer que, tan solo en diciembre de 2025, México recibió 10.13 millones de visitantes, lo que representó un incremento de 12.3 por ciento respecto al mismo mes de 2024.

Se destacó que los resultados alcanzados al cierre de 2025 permiten proyectar un 2026 aún más sólido, en el marco del año mundialista, en el que México tendrá una proyección internacional sin precedentes.

De acuerdo con información de las Encuestas de Viajeros Internacionales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en el último mes de 2025 se registró la llegada de 5.22 millones de turistas, 9 por ciento más, comparado con el mismo periodo del año anterior.

Asimismo, se informó que en diciembre de 2025, el ingreso de divisas por visitantes internacionales alcanzó 3 mil 772 millones de dólares, lo que representó un incremento de 1.9 por ciento respecto al año anterior.

La Sectur destacó que el buen desempeño del sector es resultado del esfuerzo conjunto de toda la cadena turística, integrada por artesanas y artesanos, guías de turistas, hoteleras y hoteleros, prestadoras y prestadores de servicios, cocineras tradicionales, transportistas, agentes de viajes, comunidades locales, así como del compromiso del sector empresarial.


Reseña: 'Cumbres Borrascosas' de Emerald Fennell es audaz, pero superficial

Associated Press
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Associated Press

15 de February del 2026, 08:08

Nueva York.– No sorprende que la cineasta Emerald Fennell, que siente un interés particular por impactar y provocar a su público, se sintiera atraída por "Wuthering Heights" ("Cumbres borrascosas"), de Emily Brontë. Es una novela que ha desconcertado a la crítica desde el principio, y ya en 1848 hubo quien la denunció por su “depravación vulgar y horrores antinaturales”. Casi 179 años después de su publicación, "Wuthering Heights" quizá haya sido reevaluada como un clásico, pero sigue acechando con esa “salvaje y malvada descarriada” Catherine Earnshaw y su relación tumultuosa con Heathcliff, el de la “ferocidad semicivilizada”.

No se trata solo de los adolescentes con un amor imposible, a su alrededor giran cuestiones de clase, raza, propiedad, educación, herencia, deseo, venganza, trauma y el clima miserable de los páramos de Yorkshire.

Las adaptaciones se han tomado diversas licencias con la historia de Brontë, recortando personajes y puntos de la trama en intentos vanos por condensar y domesticar su salvajismo y su obstinada amoralidad. Un póster de la película de 1920 tenía el eslogan “La tremenda historia de odio de Emily Brontë”. Más de un siglo después, se vende como una gran historia de amor, pero ya saben, con un guiño. Esto es amor (si es que se le quiere llamar así) del tipo tortuoso, tóxico y obsesivo.

En un noble intento por hacer algo distinto, Fennell decidió hacer una película que capturara cómo la hizo sentir “Wuthering Heights” la primera vez que la leyó, a los 14 años. Es un experimento embriagador: una interpretación desafiante y abiertamente antiacadémica que permite que Catherine (Margot Robbie) y Heathcliff (Jacob Elordi) por fin hagan algo con todo ese deseo reprimido. Esas comillas en el título prometen que esto no es, en absoluto, el libro de Brontë.

Fennell reduce su historia a un relato más simplista sobre el odio y sus ondas contaminantes. La película comienza con un ahorcamiento que deja a la joven Cathy (Charlotte Mellington) francamente extasiada, pero quizá solo sea producto de su entorno: su padre (Martin Clunes) es un borracho abusivo y sin afecto, y su hogar es destartalado, frío y se deteriora bajo deudas crecientes y condiciones duras. Sus únicos compañeros son, en esencia, empleados: una criada, Nelly (Vy Nguyen de niña y Hong Chau de adulta), y Heathcliff (Owen Cooper), a quien ella reclama como su mascota. Aquí no hay miembros de los Hindley ni de los Hareton.

La miserable forma de vida de los Earnshaw contrasta de manera tajante con la de sus vecinos más felices y amables, los Linton, que habitan la pulcramente cuidada Thrushcross Grange. Su casa está a distancia a pie de Wuthering Heights (las Cumbres Borrascosas) y, sin embargo, en un valle resguardado, parece estar a mundos de distancia. Como en el libro, Cathy decide negar a su corazón la promesa de una vida cómoda con Edgar Linton. Heathcliff oye a Cathy decir que casarse con él la degradaría, y desaparece durante años, solo para reaparecer rico y con la venganza —y un poco de bondage ligero— en la cabeza. Cuando vuelven a encontrarse, su dinámica se siente como “Wuthering Heights” pasada por el filtro de “Cruel Intentions” ("Juegos sexuales").

En estos tiempos de privación sexual en el cine, si lo que buscan es un poco de fetichismo de corsés, juegos de poder y el magnetismo ardiente de dos australianos genéticamente bendecidos, “Wuthering Heights” podría satisfacer ese antojo de pantalla grande. Hay innumerables placeres en la audaz y absurda pompa y en las maquinaciones diabólicas. El sentido del ritmo cómico de Alison Oliver como la ingenua y asustadiza Isabella Linton es un deleite particular. Con el público adecuado, podría ser una noche divertida en el cine.

Sin embargo, pese a todos los grandes golpes de efecto, “Wuthering Heights” de Fennell termina siendo algo extrañamente superficial y tosco: fan fiction estridente y estilizada, con el alcance y el presupuesto de una épica hollywoodense a la antigua.

Como Heathcliff, Elordi es sin duda taciturno, eficazmente apasionado y sorprendentemente respetuoso del consentimiento, aunque cuesta aceptar la idea de que pudiera levantar a una mujer adulta tirando del cordón del corsé, por tentadora que sea esa posibilidad. Pero para un personaje famoso por su rabia, hay poco de esa ferocidad primitiva que él mostró tan bien, entre todas esas prótesis, en “Frankenstein”. Como actor, resultó más inquietantemente tóxico como Elvis en "Priscilla" de Sofia Coppola,

Este Heathcliff está, en su mayor parte, para añorar, proteger y castigar a Cathy. Fennell elimina por completo el componente racial de la otredad de Heathcliff al elegir a Shazad Latif como Edgar Linton. En cambio, Heathcliff es solo un huérfano de Liverpool con resentimiento a cuestas.

Robbie interpreta su papel como una especie de Scarlett O’Hara gótica: egoísta, vanidosa, rencorosa y aburrida. Sus momentos más interesantes son aquellos en los que se ve desconcertada por impulsos que no termina de comprender. Es lo único que parece no poder controlar ni manipular.

También hay una artificialidad deliberada en la película, especialmente en la Grange. La diseñadora de vestuario Jacqueline Durran no se ató a ningún periodo específico y recurrió a todo tipo de inspiraciones para crear los looks, incluidos melodramas de plató de los años 50. El diseño de producción también es un poco absurdo: el dormitorio de Catherine ha sido pintado para que combine con el color de su piel (lunares y venas incluidos). No es algo desagradable de mirar, pero como apoyo narrativo, las elecciones surrealistas y de pop art a menudo distraen más de lo que aportan. ¿Es algo bueno que el público se pregunte por qué Catherine lleva un vestido de celofán en su noche de bodas? ¿Si esa falda roja es de látex? ¿O por qué hay tantas manos blancas adornando la chimenea?

Una inclinación por la provocación puso a Fennell en el mapa con “Promising Young Woman” ("Hermosa Venganza"), un relato de venganza coloridamente subversivo. Puede que “Saltburn” haya perdido el rumbo entre tanto desenfreno jubiloso, pero por lo general hay al menos una justificación, aunque sea laxa, para todo lo que ella decide mostrar, incluso un trepador social que sorbe de una bañera.

A su manera, desordenada, pero culta, explora la capacidad humana para la vulgaridad y, a su vez, empuja al público masivo al borde, hacia una zona de entretenimiento y vergüenza a veces tentadora, a veces agotadora. Uno podría sospechar que “complacer al público” sería el mayor insulto que se le podría lanzar a sus películas; aun así, el público parece, bueno, devorarlas con gusto. “Wuthering Heights” también podría tocar una fibra sensible.

Está claro que a Fennell le rondan muchísimas ideas, lo cual encaja con una historia como “Wuthering Heights”. Y, sin embargo, como experiencia de visionado, es un banquete poco nutritivo, ni lo bastante peligroso ni lo bastante ardiente.

“Wuthering Heights”, un estreno de Warner Bros., tiene una clasificación R (que requiere que los menores de 17 años la vean acompañados de un padre o tutor) de la Asociación Cinematográfica de Estados Unidos (MPAA, según sus siglas en inglés) por “contenido sexual, violento y diálogos”.

Duración: 136 minutos.

Dos estrellas de cuatro.