Chihuahua.- Enrique Camarena Salazar, agente de la DEA asesinado en México, recibió en marzo de 1984 información de que Rafael Caro Quintero tenía un enorme plantío de marihuana en Chihuahua. Eran 544 hectáreas de terreno del rancho El Búfalo, ubicado en Jiménez, cerca de Coronado.
“Kiki” gestionó en la agencia antidrogas de Estados Unidos la autorización para realizar un viaje a la zona en compañía del piloto Alfredo Zavala Avelar, quien presumía conocer la sierra de Chihuahua como la palma de su mano. El objetivo era ubicar el plantío con las coordenadas que un informante en Culiacán, Sinaloa, le había dado.

El periodista Jesús Esquivel explica en “La DEA en México” que Camarena logró reunir las pruebas y armó el caso en la oficina de Guadalajara y contactó a los agentes mexicanos para realizar el operativo que arrojaría un decomiso histórico de marihuana.
Los exagentes de la DEA consultados por Esquivel dicen que se le pidió a Camarena actuar con mucha prudencia para realizar el operativo. “Kiki” sugirió realizar la intervención después de septiembre, cuando se cosechaba la planta. El operativo finalmente se realizó en noviembre de 1984.

“Más de 400 soldados, agentes y funcionarios de la PGR, Camarena y Zavala fueron testigos del histórico decomiso de marihuana”, se puede leer en el libro de Esquivel. De acuerdo con datos oficiales, se confiscaron más de 10 mil toneladas de marihuana ya cosechada. El valor en el mercado era de 8 mil millones de dólares.
Caro Quintero tomó represalias y terminó con la vida del agente de la DEA y el piloto Alfredo Zavala. Este crimen llevó al capo a ser detenido y encarcelado 28 años.

