Ciudad Juárez.- En el Mercado de Abastos de Ciudad Juárez, sobre la calle Aeronáutica, un empleado fue captado en video mientras arrojaba a la basura grandes cantidades de tomates, chiles y otros productos agrícolas que a simple vista parecían estar en buen estado.
La escena, difundida por la página de Facebook Las donas de Zulema, desató una ola de reacciones entre los fronterizos y reavivó el debate sobre el desperdicio de alimentos en los centros de abasto.
La grabación, que en pocas horas acumuló cientos de reacciones, muestra cómo los vegetales caen de golpe al interior de un tambo de desechos. El mensaje que acompañó la publicación fue contundente:
"🚨 ¡ALERTA EN EL MERCADO DE ABASTOS! ¿Por qué tiran fruta y verdura que se ve tan buena?".
La indignación inicial pronto dio paso a un intercambio de opiniones sobre las prácticas comerciales y sanitarias en las bodegas.
Defensa de los bodegueros
Quienes conocen la operación diaria del mercado salieron en defensa de los comerciantes. Una ciudadana explicó que el descarte responde a razones de calidad y logística:
"Ellas las tiran porque ya no se les venden por la calidad, a lo mejor ya están pasados. Como ocupan las cajas, van y lo echan al contenedor, pero después llega gente que se dedica a limpiar y lavarlos para darles un siguiente uso... Te lo digo porque mi esposo también es bodeguero".
Otro usuario de redes sociales coincidió en que no todo el producto es apto para el consumo humano.
"Yo a veces iba y me surtía para darle a mis conejos de comer. La verdad es raro cuando algo sale bien, siempre están podridos de un lado o en mal estado, no es apta para que la consuman las personas", comentó.
Entre las teorías que circularon también se mencionó la posible presencia de plagas o contaminación en los cargamentos.
El dilema de donar
La polémica reavivó una pregunta recurrente: ¿por qué no regalar estos alimentos a personas necesitadas? Un usuario compartió la respuesta que recibió de un frutero, la cual expone la lógica económica detrás de esta decisión:
"Le pregunté al dueño de una frutería si sería mejor regalarla al más necesitado, y respondió: 'A mí también me da tristeza tirarla, pero si me pongo a regalarla, nadie me compraría porque la gente estaría esperando a que la regalara'. Él en un momento lo hizo y se fijó que muchos clientes que compraban se esperaban a la hora en que se regalaba".