El futuro del aumento salarial en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) quedará en manos de sus propios trabajadores, quienes votarán el 14 de octubre en una consulta convocada por el sindicato. La decisión se toma en medio de protestas en distintos estados y tras el rechazo de un sector al incremento de 6.8% aprobado por el Congreso Nacional del SNTSS.

La Secretaría de Gobernación instaló una mesa de diálogo donde los inconformes manifestaron su desacuerdo con ese porcentaje, que se divide en 2.9% al salario tabular y 3.9% en prestaciones. Aunque la cifra supera la inflación actual, los trabajadores exigen mejores condiciones y han realizado movilizaciones en hospitales y clínicas del país.

El IMSS aseguró que, pese a las protestas, todos sus servicios médicos continúan operando. Urgencias, hospitalización, terapia intensiva, atención de partos y hemodiálisis están garantizados para los derechohabientes. La institución reconoció el derecho a manifestarse, pero pidió no bloquear los accesos a las unidades médicas para no afectar a pacientes y ambulancias.

En la mesa de diálogo, los trabajadores también plantearon demandas como el regreso al Régimen de Jubilaciones y Pensiones y la eliminación de las Afores. Sin embargo, el IMSS aclaró que esos temas no son de su competencia, pues requieren modificaciones legales que corresponden a otras instancias.

El sindicato convocó a una consulta con voto libre, que contará con el acompañamiento del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral y de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social. El IMSS precisó que respetará cualquier resultado de esa votación, dejando claro que la última palabra la tienen los trabajadores.

El conflicto laboral se desarrolla mientras el organismo insiste en que la operación de sus servicios no se ve afectada. La consulta del 14 de octubre será clave para definir si los trabajadores aceptan el aumento o si continúan las movilizaciones en demanda de mayores beneficios.