Ciudad de México.– La agencia calificadora S&P Global Ratings cambió de estable a negativa la perspectiva crediticia de México debido al lento crecimiento económico, el aumento de la deuda pública y las restricciones presupuestarias; sin embargo, mantuvo las calificaciones soberanas del país tanto en moneda extranjera como local.

La firma señaló que la decisión también está relacionada con la incertidumbre generada por la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá prevista para julio, así como por las políticas arancelarias impulsadas por la administración de Donald Trump.

En un comunicado, S&P indicó que el cambio de perspectiva responde al “lento crecimiento económico”, “las restricciones presupuestarias” y “un aumento moderado de la deuda pública”.

Entre enero y marzo de este año, la economía mexicana registró una contracción de 0.8 por ciento respecto al trimestre anterior, situación que incrementó las preocupaciones sobre un posible enfriamiento económico.

La calificadora advirtió además que podría reducir la calificación de México en los próximos 24 meses si no se logra disminuir el déficit fiscal y estabilizar la deuda pública.

De acuerdo con los datos expuestos por la firma, el gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum cerró el año pasado con un déficit fiscal de 4.3 por ciento y una deuda equivalente al 52.6 por ciento del Producto Interno Bruto.

S&P también expresó preocupación por el apoyo financiero continuo del gobierno federal a Petróleos Mexicanos y Comisión Federal de Electricidad, al considerar que estos respaldos podrían incrementar la rigidez fiscal del país.

Tras el anuncio, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público destacó que México conserva el grado de inversión con una calificación BBB en deuda soberana de largo plazo en moneda extranjera, lo que, según la dependencia, refleja confianza en los fundamentos macroeconómicos del país.

Por su parte, Gabriela Siller, directora de análisis económico de Banco Base, afirmó que el cambio de perspectiva representa una “advertencia para corregir el rumbo” en materia de déficit fiscal y deuda pública.

En noviembre de 2024, Moody's Ratings también modificó la perspectiva crediticia de México de estable a negativa debido al debilitamiento de los marcos políticos e institucionales del país.