El intercambio de saliva entre tres personas durante un beso simultáneo, una práctica que se ha vuelto popular entre jóvenes, puede convertirse en un foco de transmisión de enfermedades. Así lo advirtió el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) Bienestar, que identificó los principales riesgos de esta tendencia conocida como “beso de tres”.
De acuerdo con el organismo, el contacto boca a boca entre más de dos participantes multiplica la exposición a secreciones respiratorias y saliva, lo que facilita el paso de microorganismos. La probabilidad de contagio se eleva cuando alguna de las personas presenta una infección activa, incluso si no muestra síntomas evidentes.
Entre los padecimientos que pueden propagarse en esta dinámica se encuentran el resfriado común, la influenza y el covid-19. También se suman infecciones como el herpes labial, la sífilis, el Virus de Papiloma Humano (VPH) y la mononucleosis infecciosa, todas ellas vinculadas al intercambio de fluidos bucales.
Factores que influyen en el contagio
El IMSS Bienestar explicó que el riesgo no es automático, sino que depende de condiciones específicas. La presencia de una infección activa, la carga viral o bacteriana, el estado del sistema inmunológico de cada individuo y la existencia de lesiones en la boca son elementos que determinan la probabilidad de enfermarse.
Una persona con defensas bajas o con heridas en los labios o encías se encuentra más vulnerable a contraer alguno de estos padecimientos. Por ello, la institución enfatizó que el “beso de tres” incrementa el número de contactos y, con ello, las posibilidades de que un agente infeccioso encuentre una vía de entrada.
Síntomas que pueden aparecer
Las consecuencias de estas infecciones varían según el agente causal, pero el IMSS Bienestar detalló que los afectados pueden experimentar desde molestias leves hasta cuadros que requieran atención médica. Entre las manifestaciones más comunes se incluyen fiebre, dolor de garganta e inflamación de ganglios.
Asimismo, pueden surgir ampollas o lesiones en los labios y la boca, cansancio intenso, congestión nasal y tos. Estos signos dependen tanto del tipo de microorganismo como de la respuesta del organismo de cada persona.
El llamado de la dependencia se produce en un contexto donde los retos virales normalizan conductas de riesgo sin que los jóvenes dimensionen las implicaciones sanitarias. Aunque el beso es una expresión de afecto cotidiana, la participación simultánea de tres personas transforma ese gesto en un posible vehículo de enfermedades.
La recomendación implícita del IMSS Bienestar es tomar conciencia sobre los riesgos de estas prácticas, especialmente en reuniones sociales donde el consumo de alcohol u otras sustancias puede disminuir la percepción de peligro. La prevención, subrayó la institución, pasa por conocer las vías de contagio y evitar exponerse a situaciones que favorezcan la transmisión de infecciones.