El uso de medicamentos como semaglutida o tirzepatida para bajar de peso puede provocar una pérdida notable de cabello, un efecto que suele aparecer dos o tres meses después del inicio de un descenso rápido de kilos. Este fenómeno, conocido en redes sociales como “Ozempic hair”, corresponde en realidad a un efluvio telógeno, una respuesta del organismo ante un estrés intenso.

A diferencia de lo que se podría pensar, los fármacos no dañan directamente los folículos. El cuerpo interpreta la pérdida acelerada de peso como una agresión y envía muchos cabellos a la fase de reposo de forma sincronizada. Meses después, esos cabellos se desprenden de manera repentina y abundante.

El efluvio telógeno también puede desencadenarse tras cirugías, enfermedades, embarazos o estrés psicológico. En el caso de los GLP-1, la magnitud y rapidez del adelgazamiento son los principales detonantes. Una revisión publicada en 2026 detectó señales de caída con mayor frecuencia en investigaciones sobre semaglutida y tirzepatida, pero no se ha demostrado una relación causal directa.

La alimentación juega un papel crucial. Estos medicamentos reducen el apetito, lo que facilita deficiencias de proteínas, hierro, zinc y otros nutrientes si las comidas no están bien planificadas. El cuerpo prioriza funciones vitales antes que mantener una melena abundante, por lo que una dieta restrictiva puede potenciar la caída.

La buena noticia es que el efluvio telógeno suele ser temporal. Cuando el peso se estabiliza y se corrigen las carencias nutricionales, el ciclo capilar puede normalizarse. Para favorecer la recuperación, se recomienda priorizar proteínas, verduras, frutas, cereales integrales, grasas saludables y alimentos ricos en hierro y zinc. Los suplementos solo deben utilizarse si existe una necesidad concreta y tras valoración profesional.

Durante una caída intensa conviene evitar procedimientos agresivos como decoloraciones frecuentes, planchas muy calientes, extensiones pesadas o peinados tirantes. Estas medidas no detienen la causa interna, pero previenen roturas adicionales. Si aparecen zonas completamente despobladas, inflamación, picazón intensa, descamación, dolor en el cuero cabelludo o la pérdida dura más de seis meses, se debe consultar con dermatología.

Suspender un GLP-1 por cuenta propia no es la primera respuesta. Antes hay que revisar el tratamiento con el profesional que lo indicó. El verdadero objetivo no es elegir entre el peso y la melena, sino hacer el proceso menos brusco, mantener una alimentación suficiente y dar tiempo al cuerpo para adaptarse.