Washington.– La Organización de las Naciones Unidas advirtió que el mundo podría enfrentar una nueva pandemia incluso más grave que la del covid-19 y alertó que la capacidad de respuesta internacional actualmente es más débil que en 2020.

La advertencia forma parte del informe “Un mundo al borde del abismo: prioridades para un futuro resiliente frente a las pandemias”, elaborado por la Junta de Vigilancia de la Preparación Mundial, organismo independiente impulsado por la Organización Mundial de la Salud y el Banco Mundial.

El documento, presentado durante la Asamblea Mundial de la Salud, señala que factores como la polarización política, los conflictos internacionales, la desconfianza social y la reducción de inversiones en salud han debilitado la cooperación global frente a futuras emergencias sanitarias.

Entre las principales preocupaciones detectadas aparecen la fragmentación geopolítica, sistemas de salud vulnerables, menor coordinación entre países y un aumento en la desconfianza hacia gobiernos y organismos científicos.

El informe advierte que una futura pandemia podría provocar consecuencias más severas que las vividas durante el covid-19, incluyendo saturación hospitalaria, crisis económicas globales, problemas de acceso a vacunas y tratamientos, además de desinformación masiva.

La Junta también criticó la desigualdad en la distribución de vacunas y tratamientos, señalando que las dosis contra mpox tardaron casi dos años en llegar a países de bajos ingresos afectados por el brote.

Además, el reporte analiza el impacto de la inteligencia artificial en futuras emergencias sanitarias. Aunque reconoce que podría ayudar en la detección temprana y monitoreo de brotes, advierte que el uso sin regulación adecuada también podría aumentar desigualdades y riesgos.

Como parte de las recomendaciones, el organismo propuso crear un sistema permanente de monitoreo de amenazas sanitarias, aumentar el financiamiento para emergencias y garantizar acceso equitativo a vacunas y tratamientos.

El informe concluye que, si persisten la división política, la desconfianza y la falta de cooperación internacional, el planeta podría enfrentar una próxima pandemia con menores capacidades de respuesta que las registradas durante la crisis sanitaria de 2020.